Qué facilidad tiene tu engendro interno,
tu pequeño monstruo,
tu otro yo, tu infamia.
Cambiar mis caminos, mi tramo.
Aquí la magia fue mía.
Eso que se va entre mis dedos.
Todo es poco,
no me miras, no volteas a verme.
Mis miedos son tus nuevos amuletos.
Te arrullas con mis latidos,
caminas solo, en la orilla
mis huellas borrando.
Tu otro yo, mi infamia.
Mi pequeño monstruo,
mi pequeña infamia.
sábado, 12 de junio de 2010
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