Sí, tengo ganas enormes de mandarlo todo a la mierda.
Ganas que terminan cuando pienso en el mañana,
un mañana del cual luego termine arrepentida...o tal vez no.
Las dudas son más jodidas que mi indecisión.
Tampoco estoy para pedir consejos, nunca los aplico.
Solo sirvo para dar consejos que yo misma nunca sigo.
Estoy agotado/a.
Quizás sea momento de patear el tablero...
miércoles, 22 de diciembre de 2010
lunes, 14 de junio de 2010
Antiespacio
Cuando todo se resolvía con más o menos;
luego se desdoblarían los números,
lo positivo y negativo de los caracteres,
se montan teorías que inician el caos.
Operaciones inexactas,
infortunios paralelos,
suerte de no pertenencia.
Búsqueda, deseo,
bocanadas de aprendizaje.
Malos hábitos estudiantiles
sintonizan la desesperanza.
Ya pueden ser las últimas llamadas
de conteo regresivo,
conocido temor de aterrizaje.
Golpe avisa.
luego se desdoblarían los números,
lo positivo y negativo de los caracteres,
se montan teorías que inician el caos.
Operaciones inexactas,
infortunios paralelos,
suerte de no pertenencia.
Búsqueda, deseo,
bocanadas de aprendizaje.
Malos hábitos estudiantiles
sintonizan la desesperanza.
Ya pueden ser las últimas llamadas
de conteo regresivo,
conocido temor de aterrizaje.
Golpe avisa.
sábado, 12 de junio de 2010
El tipo de frases que no debes decir - #1
Boca de personaje 1: ¿Sabes? Hoy me desperté más temprano pensando amarte durante más horas.
Boca de personaje 2: Jajaja, pero qué estupidez…
Cerebro de personaje 1: ¡Eres un maldito perro!
(roaf roaf)
Pequeñas infamias mías
Qué facilidad tiene tu engendro interno,
tu pequeño monstruo,
tu otro yo, tu infamia.
Cambiar mis caminos, mi tramo.
Aquí la magia fue mía.
Eso que se va entre mis dedos.
Todo es poco,
no me miras, no volteas a verme.
Mis miedos son tus nuevos amuletos.
Te arrullas con mis latidos,
caminas solo, en la orilla
mis huellas borrando.
Tu otro yo, mi infamia.
Mi pequeño monstruo,
mi pequeña infamia.
tu pequeño monstruo,
tu otro yo, tu infamia.
Cambiar mis caminos, mi tramo.
Aquí la magia fue mía.
Eso que se va entre mis dedos.
Todo es poco,
no me miras, no volteas a verme.
Mis miedos son tus nuevos amuletos.
Te arrullas con mis latidos,
caminas solo, en la orilla
mis huellas borrando.
Tu otro yo, mi infamia.
Mi pequeño monstruo,
mi pequeña infamia.
No es propio
Todo esto también tiene un precio.
Como el silencio de los niños,
como las lágrimas de hombre,
como el amor de verano,
como la fe que se marchita.
Ahora ya observo desde mi lugar
como quien se termina una taza de café.
Como el silencio de los niños,
como las lágrimas de hombre,
como el amor de verano,
como la fe que se marchita.
Ahora ya observo desde mi lugar
como quien se termina una taza de café.
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